Trabajo

Como el tabaco ganó consenso social a partir mediados del siglo XX, especialmente después de la segunda guerra mundial y a través de todas las películas que reflejaban a valientes soldados, difícilmente disociados de un cigarrillo en  cada acto de heroísmo, este se comienza a ver como un aditamento habitual de la cotidianeidad. Así no nos dimos cuenta que ese acompañante podría estar vinculado con alguna enfermedad del que lo fumaba y mucho menos de los que eran acompañantes obligados por no ser fumadores ellos mismos. Pero con el avance de la información científica comienza a tener presencia el tabaquismo pasivo como factor de daño en la salud. El cigarrillo en el trabajo ha sido aceptado como un acompañante natural de casi todas las actividades del hombre. Se podría decir que naturalmente hay tareas que admiten más que otras la presencia del cigarrillo, como por ejemplo las tareas de oficina, bancos y que son los lugares donde existe mayor prevalencia de fumadores. A medida que se fue tomando conciencia, especialmente por los incendios atribuidos y el consecuente aumento de las primas de seguro y del tiempo que los fumadores emplean para fumar, que es restado a su tarea específica- llegando a un 7% del mismo y la mayor incidencia de ausentismo por enfermedad de los trabajadores que fuman, los empleadores comienzan a ver el fumar como un elemento que daña sus economías. Por esta razón, tienen en cuenta a la hora de la incorporación de personal, su situación de fumador o no de los postulantes.  

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