La
utilización inicial del tabaco en las tribus americanas tenía un
franco sentido religioso y era utilizado en las ceremonias a fin
de mejorar el rendimiento de los frutos de la tierra como para
invocar un resultado favorable en las guerras tribales. Las
religiones monoteístas tuvieron un diferente comportamiento
frente al tabaco. Los musulmanes respetuosos del Corán lo
consideran un hábito impropio de esa creencia. La iglesia católica
tuvo un comienzo muy crítico - Urbano VIII e Inocencio X -,
mientras que Benedicto XIII fué más indulgente, admitiendo su
uso entre los prelados. En la actualidad la actitud suele ser la
de la sociedad en la que están insertados. Los mormones y los
adventistas rechazan cualquier forma de adicción, entre las
cuales el tabaco es la más frecuente.
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A continuación,
las intrincadas relaciones de la Política
con el tabaco.