Este
es el gran capítulo de discusión en la actualidad. Habiendo
aceptado las tabacaleras su responsabilidad en la generación del
daño en los fumadores activos, se han parapetado detrás de los
muros de los derechos del fumador a consumir sus productos en
cualquier lugar en que se hallaren. Para ello deben convencer a
los ciudadanos y a los poderes públicos que el daño producido en
los convivientes con fumadores es una falacia que no tiene asidero
científico. El poder económico que los respalda puede
"fabricar" trabajos intentando desacreditar los cientos
de investigaciones que muestran la responsabilidad del humo del
tabaco en la producción de patologías que van desde irritación
de la vista y las vías aéreas superiores hasta las mismas
enfermedades que afectan a los fumadores activos, aunque con una
incidencia menor. Se estima que un fumador pasivo recibe,
dependiendo del cubaje y ventilación y del número de fumadores,
la misma dosis de humo que si hubiera fumado de 1 a10 cigarrillos
y por lo tanto, expuesto a un riesgo equivalente
El humo de segunda mano es el generado por:
a)
la combustión espontánea del cigarrillo entre
"pitadas" (llamado también corriente secundaria). Posee
mayor concentración de tóxicos que la corriente primaria
(inhalada durante las "pitadas")
b) el eliminado por el fumador luego de su activa inhalación
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