Cesación

Partiendo de la convicción de que el tabaquismo es una adicción, que comienza en etapas juveniles como una inquietud frente a lo desconocido y que, en un período variable, los transformará en dependientes, es evidente que las intervenciones deseables se deberían intensificar en esas etapas de la vida.  Sin embargo, justo es reconocer que una gran proporción de fumadores, especialmente a partir de la cuarentena, piensa dejar de fumar y atraviesa por diversos períodos de elaboración hasta tomar la decisión seria de liberarse de la dependencia. La mayoría de las veces lo logra en forma personal,  sin más ayuda que el conocimiento del daño que para él y su entorno genera el tabaco y por transcurrir una etapa de la existencia en la que nos replanteamos algunos hábitos de vida. Algunos necesitan ayuda calificada para cumplir dichas metas.  Para ello existen una infinita cantidad de planes y métodos de cesación, algunos buenos y otros no tanto, que deben ser manejados por especialistas que adaptarán el más adecuado para cada caso. Para ello, a través de test como los de Fageström y de Horn se puede definir el tratamiento que mejor se adapta a cada paciente. La cesación se alcanza después de un proceso más o menos largo de concientización del fumador, con estados llamados de pre-contemplación en el que vislumbra a lo lejos la posibilidad de encarar el llamado destete. A continuación el de cotemplación en el cual se decide la oportunidad del cese y luego el de la decisión propiamente dicha, donde el sujeto ha decidido liberarse del tabaco por sus medios o mediante la ayuda especializada. 

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